Hipertensión inducida por el embarazo

La hipertensión inducida por el embarazo (HPI) complica el 6-10% de los embarazos. Se define como presión arterial sistólica (PAS) >140 mmHg y presión arterial diastólica (PAD) >90 mmHg. Se clasifica como leve (PAS 140-149 y PAD 90-99 mmHg), moderada (PAS 150-159 y PAD 100-109 mmHg) y grave (PAS ≥ 160 y PAD ≥ 110 mmHg). PIH se refiere a una de las cuatro condiciones: a) hipertensión preexistente, b) hipertensión gestacional y preeclampsia (EP), c) hipertensión preexistente más hipertensión gestacional superpuesta con proteinuria y d) hipertensión inclasificable. La HPI es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad materna, fetal y neonatal. Las mujeres con HIP tienen un mayor riesgo de sufrir una placenta abrupta, eventos cerebrovasculares, insuficiencia orgánica y coagulación intravascular diseminada. Los fetos de estas madres tienen un mayor riesgo de retraso en el crecimiento intrauterino, prematuridad y muerte intrauterina. La monitorización ambulatoria de la presión arterial durante un período de 24 h parece tener un papel en la predicción del deterioro de la hipertensión gestacional a la EP. Los medicamentos antiagregantes plaquetarios tienen beneficios moderados cuando se usan para la prevención de la EP. El tratamiento de la HIP depende de los niveles de presión arterial, la edad gestacional, la presencia de síntomas y los factores de riesgo asociados. Se recomienda el manejo no farmacológico cuando la PAS oscila entre 140-149 mmHg o la PAD entre 90-99 mmHg. Los umbrales de presión arterial para el manejo de medicamentos en el embarazo varían entre las diferentes organizaciones de salud. De acuerdo con las directrices ESH/ESC de 2013, se recomienda el tratamiento antihipertensivo en el embarazo cuando los niveles de presión arterial son ≥ 150/95 mmHg. Se recomienda iniciar el tratamiento antihipertensivo a valores ≥ 140/90 mmHg en mujeres con a) hipertensión gestacional, con o sin proteinuria, b) hipertensión preexistente con la superposición de hipertensión gestacional o c) hipertensión con daño o síntomas asintomáticos en órganos en cualquier momento del embarazo. La metildopa es el medicamento de elección en el embarazo. El atenolol y el metoprolol parecen ser seguros y eficaces al final del embarazo, mientras que el labetalol tiene una eficacia comparable a la metildopa. Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ECA) y los antagonistas de la angiotensina II están contraindicados en el embarazo debido a su asociación con un mayor riesgo de fetopatía.

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