Yinyang

Yinyang, Wade-Giles romanización yin-yang, in-yō japonés, en el pensamiento oriental, las dos fuerzas complementarias que componen todos los aspectos y fenómenos de la vida. Yin es un símbolo de tierra, feminidad, oscuridad, pasividad y absorción. Está presente en números pares, en valles y arroyos, y está representado por el tigre, el color naranja y una línea quebrada. Yang es concebido como el cielo, la masculinidad, la luz, la actividad y la penetración. Está presente en números impares, en montañas, y está representado por el dragón, el color azul y una línea ininterrumpida. Se dice que ambos proceden del Gran Último (taiji), su interacción el uno con el otro (a medida que uno aumenta el otro disminuye) es una descripción del proceso real del universo y todo lo que hay en él. En armonía, las dos se representan como las mitades claras y oscuras de un círculo.

El concepto de yinyang está asociado en el pensamiento chino con la idea de las Cinco Fases (wuxing)—metal, madera, agua, fuego y tierra—, ambas ideas que dan sustancia a la creencia típicamente china en una teoría cíclica del devenir y la disolución y una interdependencia entre el mundo de la naturaleza y los eventos humanos.

Los orígenes de la idea de yinyang son oscuros pero antiguos. En el siglo III a. C. en China, formó la base de toda una escuela de cosmología (la escuela Yinyang), cuyo principal representante era Zou Yan. El significado de yinyang a través de los siglos ha permeado todos los aspectos del pensamiento chino, influyendo en la astrología, la adivinación, la medicina, el arte y el gobierno. El concepto entró en Japón en los primeros tiempos como in-yō. En Japón ya existía una oficina gubernamental en el año 675 d. c. para asesorar al gobierno sobre la adivinación y el control del calendario de acuerdo con los principios in-yō, pero más tarde cayó en desuso. Las nociones de In-yō impregnaron todos los niveles de la sociedad japonesa y persisten incluso en los tiempos modernos, como se evidencia en la creencia generalizada en los días y direcciones afortunados y desafortunados y en la consideración de los signos del zodiaco al concertar matrimonios.

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